El Astrónomo Errante

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Crónica de AstroBonilla 2011

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Viernes 1 de julio

Día radiante, perfecto para ir a Bonilla a recrearse con las galaxias y cúmulos, eso sí, compitiendo con las hordas vacacionales de la A3 que rodaban alegremente con sus coches llenos hasta la bandera (como los nuestros, vamos) pero ellos con destinos playeriles y nosotros astronómicos.

Llegada tempranera al chalet  rural de Nieves, la encantadora hija de Sole, de Caracenilla y descubrir con alegría incontenida  y desbordante la estupenda piscina recién estrenada.  Zambullida inmediata y chapuzón va chapuzón viene con chorro hidromasaje  que me dejó la espalda más firme que un soldado al que le pasan revista y fresca como una lechuga.

Poner proa a Bonilla con un sol de justicia, ni Dios a la vista, todos guardaditos en sus casas como si una bomba de racimo hubiera explosionado en las calles del pueblo así que a aparcar coche a la sombra de un álamo donde una torcaz se balanceaba, poner musiquita japonesa de relax, tumbarse a leer y a esperar que llegaran las masas hambrientas de estrellas.

La ermita-sede lucia banderola AAM y cortina mosquitera verde en la puerta a juego con la hierba. Este año,  Alex, Pablito La Sed, Ricardo, Mariano, Raul y Jesús el cartero entre otros compis  cambiaron la orientación de la pantalla de proyección para que no sufriéramos la tortícolis esquizofrénica  del año anterior cuando la colocaron en un lateral y el orador en el altar. No señor, esta vez todos mirando a  Santa Agueda y a San Roque como Dios manda (nunca mejor dicho).

La cuadrilla trabajadora estaba enfaenada, Alex atendía al orador, Soraya, mejor dicho Sor Aya, (qué alegría verte nuevamente guapa), rellenaba pases, Vicente el nuevo, les ponía el plástico y Céltica les colocaba el lazo para que Mar Jiménez (captada ya para la peña) los  clasificara y entregara a los inscriptos  que hacían cola y todos lucieran muy profesionales, oiga. Mientras, Ricardo el Presi repartía juergas y sonrisas haciendo buenas relaciones públicas a diestro y siniestro.

Llegan más amigos, que alegrón  aquí están  las churris Mercedes y Marta junto con Florencio  y su chica Laura, nuestro benjamín Abel, aterriza con sus  padres, Juanma Rivero, Marisa y el chiquitín Jorge que se hace amigo de Kiara la pequeñina de Alex y arman su fiesta. También aparece Raúl y Lucía. Jesús Carmona, Pedro Luís  (alias Pelumoto) y Encarna, su divertida esposa que es casi más astrónoma que él), nuestro querido Mariano Alonso que lucía muy guapo con chaleco cazador, sombrero de ala ancha y pértiga pueblerina (un palo largo, vamos), Julián Huertas, Pedro Moraga,  Jesús González, Mariano Gibaja, acompañado de unas cuantas amigas y un sin fin de gente a quien no tengo el gusto de reconocerle el rostro.

Alex da inicio a la apertura del magno evento, luego el señor cura bendijo a la parroquia astronómica con  una homilía  alegórica  y se dio paso a la primera sesión conferencil  impartida por Enrique Solano que realizó una estupenda exposición sobre  el observatorio virtual y la astronomía amateur que dejó al personal encantado con todos los datos bien explicados que ofreció.

Luego, todos a la cola para subir a la zona de observación. Las nubes algodonosas y dispersas se sintieron curiosas de lo que allí ocurría y se fueron concentrando alrededor de nuestras cabezas. Nosotros mirábamos de reojo como quien no quiere la cosa y notábamos la conspiración  en contra nuestra que se traían entre manos las muy ladinas. Las miramos despreciativamente y decidimos poner mesas y sillas  en una isleta y sacar viandas para una opípara cena. Alberto Martos sacó empanadillas, Julián Huertas bocadillo de campeonato y galletones, claro, es lo que tiene estar en la edad del crecimiento, José Antonio, desempolvó una tortilla, Mar Jiménez chuches  y chocolatines, Jesús Carmona puso una guinda divertida y  Céltika jamón, jamón y…… la bota de vino!  que circuló alegremente por las gargantas  resecas  del polvo del camino. Parecíamos beduinos lanzados al oasis como posesos.

Así se armó la merendola hasta que los  conspiradores nubarrones dejaron caer unos goterones en maquiavélica venganza que hicieron salir a todos  los coches en fila india despavorida. Los chicos de Protección Civil vinieron a saludarnos y también se fueron. Todos aterrizaron en la Sede B, el bar de la plaza de Bonilla que estaba petada de gente. Los de nuestra cena terminamos con los huesos en la terraza del Tío Venancio de Caracenilla departiendo amablemente sobre el gen egoísta, la biología del gusano, los viajes a Marte y los misterios de la construcción de las pirámides, todo ello regado por unas cervezas heladas que nos dejaron muy buen cuerpo hasta que a las 2,30 de la mañana, muy educadamente, nos apagaron las luces de la terraza y pensamos que era hora de  rumbear a otra parte.

Como no nos arredramos, tomamos los prismáticos y trípodes y Julián se trajo del coche una silla de oficina con ruedas que arrastró por el campo por eso de observar cómodo el muy optimista y salimos a desafiar a las estrellas. Incautos de nosotros, el conciliábulo de nubes decidió seguir haciéndonos pito catalán y volvió a soltar goterones que nos hizo ponernos a buen recaudo bajo el porche de nuestro chalet rural y seguir de alegre cháchara hasta casi las 4 de la matina.

Sábado 2 de julio

Otro día maravilloso a pleno sol. Desayuno reparador  en el patio del albergue de Sole con tostadas y café recién hecho y  mermeladas caseras de tomate, ciruelas y moras junto con charlas compartidas muy nutritivas para la mente. Se une al grupo nuestro querido Francisco de Paula quien junto con Alberto nos ilustra con sus grandísimos conocimientos y cantidades de anécdotas sabrosonas y charla va y risa viene, nos tomamos sopotocientos cafés y más tostadas con  mermelada de membrillo que estaba de muerte lenta.

Ese día llegaron los queridos compañeros  Fran Caleya, Pablito la Sed, el padre de Alex siempre con sonrisa picarona y palabras encantadoras con todos, Arantxa y su chico, Carmen Velasco con David y Blanca Borro con Jorge, José Angel  y Susana con dos amigos y Javier al que llamamos el Calentito ( vamos, nuestra estufita de invierno en la sede) y muchos otros que no les pongo cara.

Como tocaban  actividades gastronómicas, un grupo se va a visitar las bodegas Calzadilla para su cata de vino y otro visita la quesería Río Mayor con cata de quesos de oveja de la zona. Vuelta  a las 2,30 hs para el ágape de recepción en la plaza de Bonilla  bajo el gran chopo otorgador gratuito de sombra al que se une, alegremente, todo el pueblo para degustar juntos las doradas tortillas, los choricitos  fritos de pueblo, las empanadas y los embutidos todo regado con una rica sangría que hizo Jesús, el cartero del pueblo, que exhibía sonrisas de oreja a oreja, qué majo es!. Yo me descuidé sirviendo bebidas y haciendo fotos y cuando quise ver no quedaban ni las migas. Jo, me quedé sin comer por veletear por ahí. A ver si aprendo de una vez.

El perro negro de una casa de la plaza, protegió sus orejas debajo de la cortina manchega de la puerta  para no escuchar tanto parloteo bullicioso de los allí congregados y nos miraba  con cara de pocos amigos como pensando, “a estos metidos a cuasi astrónomos,  deberían colocarlos en un sputnik como a mi admirada rusita la perrita Laika y lanzarlos al espacio sin regreso, que ya está bien. He dicho!”

Luego, muchos salieron descopetados a dormir la mona siestera y otros nos fuimos de cabeza a la piscina de Nieves  a remojar la sesera.  Fran Caleya junto con Alberto y Céltika jugaban en el agua sin parar, haciendo fotos, salvando avispas de ahogarse, esquivando vencejos sedientos y divirtiéndose en grande. Jo, que vida tan dura llevamos , Mon Dieu !

A las 18 hs, empezó la conferencia de Tomás Luis Gómez de Quiroga sobre las estrellas variables, cefeidas, Mira, cataclísmicas, en fin, todo un compendio de sabiduría frente a nosotros. Hasta descubrió el mismo una estrella!. A mi me da una envidia….

Luego vino Jaime Zamorano y nos ilustró con todos los pormenores de la problemática  que cada vez nos afecta más a todos, la contaminación lumínica. El personal agradeció ampliamente toda esa información tan valiosa y reflexionó, muy seriamente, sobre la idoneidad de  empezar a tirar piedras a las farolas hiperluminosas que no sirven pa ná.

De nuevo a la cola para irnos a la zona de observación. Todos discharacheros y ocupados instalando montones de telescopios.  Mercedes llama a rancho desde una isleta y todos a correr despendolados con el avituallamiento en ristre para reunimos en alegre montón a degustar los manjares que todos ponían en las mesas. Da gusto vivir así, eh!.

Echamos de menos a Almudena, Dori, Pedro Ibeas, Juan, Conchi, Remartínez, y Boro que estuvieron ausentes por motivos familiares.  Chicos, nos hubiera encantado que estuvierais con nosotros disfrutando a tope.

Alex  nos invita, junto con Juanma y Julian a subir al observatorio  y ver los telescopios y observar con el 16 pulgadas en función y le seguimos una cuadrilla como al flautista de Hammelin. De pronto,   los rayos y relámpagos empezaron a iluminar  parcelas del cielo cada vez mayores y algunos salieron corriendo a desarmar los telescopios por si las moscas. Otra noche a morder el polvo del fracaso!. Cuando había logrado, con ayuda de Carmona y de Paco de Paula ( ante la mirada divertida de Mar) poner mi C8 en función, vienen los goterones traicioneros y me jorobaron la visión.

Todos a la cola para bajar  a la Sede B de la plaza, allí había un jolgorio padre. En las mesas, bien surtidas de cervezas, se formaron unas timbas increíbles, en la de Mercedes, Pablito, Vicente, Mallén, Floren, Laura, Marta, Sor Aya y su novio daban el pego de dinero con fichas grandes. Jo, qué profesionales!.  En las otras mesas, unos jugaban a la escoba, otros al scrable,  otros a dados, otros al dominó y, francamente, esa plaza parecía un casino verbenero. Algunos entusiastas nos fuimos a la caseta de Mick Mallén para observar desde la calle y, el muy majo, nos regaló  una serie de camisetas de El Astrónomo errante de color amarillo pollito muy chulas que algunos lucieron de inmediato. Pablito la Sed dice: ahí está la M13 ! y todos: dónde, dónde la ves si solo hay nubes?. Y allí está Saturno, y todos, con el cogote doblado hacia atrás, enfocando los prismáticos. A ese le vimos muy bien los anillos en el súper Dobson de Vicente cuando estábamos en las isletas.

De nuevo las nubes cubren una parte substancial del cielo y a fastidiarse.  Pero vamos a ver, qué demonios les hicimos a las nubes para que se vengaran tan sádicamente durante dos noches? No fuimos a la iglesia,? no nos bendijo el cura?, no hicimos los deberes? Hay derecho alguno a que todo el mes esté despejado y llegamos nosotros y se nuble?  Yo tengo mi teoría y es que  lo que les supo mal a los puñe nubarrones, es que a pesar de su enconada machaconería en jorobarnos las  noches estrelladas, nosotros los ignoráramos con orgullosa displicencia y nos lo pasáramos tan requetebién los unos con los otros que no daban crédito a nuestra actitud feliz y contenta a pesar de los pesares.

Domingo 3 de julio

Desayuno tardío  y largo que duró una hora y media. La mesa no paraba de crecer, las viandas tampoco  y los que se sumaban a ella  eran constantes,: Arrímate  un poco y hazme sitio y todos apretujaditos pidiendo permiso al codo del otro para alzar la taza de café, eso sí, encantados. De nuevo De Paula y Martos nos deleitaron con anécdotas suculentas y Sole con sus deliciosas mermeladas de manzanas y uvas.

En el porche del chalet rural, casi piso  a Alberto que estaba tirado en el suelo poniendo ojo al ocular de su cámara para fotografiar una copia de un maravilloso mapa antiguo  que  vio en el cuarto de baño y que había sido rescatado por Nieves de un basurero. Fran lo fotografiaba a él y yo a ambos.

Salimos para Bonilla y allí nos esperaba  Jesús Gallego con una preciosa exposición sobre las galaxias, orígenes y desarrollos que nos dejó deleitados, encantados   y felices y comimos perdices gracias a Jesús.

Alex cerró la edición 2011 y al no haber podido observar, no se pudieron hacer concursos ni dar premios y los chicos del globo no pudieron volar por problemas climatológicos.

Sin embargo, hay que reconocer que si bien el cielo no fue magnánimo con nosotros, la falta de noches estrelladas fue suplida, felizmente, por noches  de compañerismo infinito, conversaciones de alturas y envergaduras filosóficas, teosóficas, sociológicas, biológicas, antropológicas, arqueológicas, mitológicas  y cosmológicas y  las    amistades sedimentaron, maduraron y fructificaron como cerezas jugosas de Jerte.

Bueno amigos, quedan todos los regalos, premios y buena camaradería para la próxima edición de AstroBonilla 2012.

A prepararse desde ahora, ¡eh!. 


 
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