El Astrónomo Errante

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Guía de Observación de Objetos Difusos de Cielo Profundo 2. El Equipo.

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En esta artículo hablaremos del material necesario para realizar esta faceta de la astronomía amater, de los instrumentos opticos, las montura y demás accesorios que componen un telescopio.

No vamos a explicar cómo funcionan. Este no es un curso de uso de telescopios. Supondremos que nos hemos leído el manual de nuestro equipo.

También trataremos de otros elementos que deben componer nuestro equipo que no es el telescopio. Hay muchos accesorios que no son parte de nuestro instrumento óptico.

Instrumentos Ópticos

Los instrumentos ópticos cumplen una función diferente en la observación de cielo profundo que en la observación lunar o planetaria. En estos dos últimos casos, la función principal es conseguir amplificar la imagen y obtener detalles. Para los objetos de cielo profundo por el contrario la función principal es recolectar luz. Así, como los planetas son luminosos pero pequeños y no importa que se pierda algo de luz al subir los aumentos, los objetos de cielo profundo son por lo general más grandes pero mucho más débiles, por lo que no necesitamos muchos aumentos pero sí toda la luz que podamos captar de ellos.

Siguiendo esta idea, diríamos que la característica más importante que debe mostrar nuestro telescopio es que tenga mucha abertura. Efectivamente, cuanto mayor sea la abertura más objetos alcanzaremos a observar y  veremos mayores detalles de los mismos.

Esto no quiere decir que no se pueda hacer cielo profundo con poca abertura. Nada más lejos de la realidad. Se puede y se debe hacer cielo profundo con telescopios pequeños e incluso con prismáticos o binoculares.

Por otra parte, nos interesa que la longitud focal sea corta. Gran abertura y corta focal son sinónimos de mucha luminosidad, que es realmente lo que buscamos. Depende de la construcción del instrumento. Podéis encontrar focales desde 400 milímetros a 3 metros.

Los telescopios de mayor abertura son los reflectores. Los catadióptricos, que tienen relaciones focales altas, de f/10 a f/12, suelen ser una buena elección y son telescopios versátiles ya que poseen gran abertura para captar mucha luz para la observación de cielo profundo y una focal larga que nos da gran ampliación para planetaria.
Los telescopios tipo newton tiene relaciones más contenidas, de f/4 a f/8, lo que los hace algo más apropiados y además son bastante más baratos.
Los refractores suelen ser usados más en observación planetaria, al tener aberturas más contenidas. Las focales van de 400 milímetros a más o menos un metro. Tiene la ventaja de no tener obstrucción central lo que le da mayor contraste a las imágenes. La desventaja es que no suelen encontrarse aberturas mayores de 150 milímetros, lo que limita el número de objetos que podemos observar.

Realmente, la regla de oro de la observación, sea cual sea el campo en que la desarrollemos, es la calidad. No caigamos en la denominada “aberturitis” o “burro grande, ande o no ande”,  que hace que todo aficionado que se inicia quiera comprarse el telescopio más grande del mercado. Compremos el instrumento de la mayor calidad que nos permita nuestro presupuesto aunque ello suponga perder centímetros de abertura. Unos buenos prismáticos son mejores que un mal telescopio de 15 cm.
Si el instrumento tiene calidad, la longitud focal estará acorde con la abertura. He visto en grandes almacenes y jugueterías telescopios (por llamarles de alguna manera) de 50 ó 60 milímetros de abertura y con focales de más de un metro, tubos muy largos que dan la impresión de ser magníficos instrumentos que acabarán con las ilusiones de más de uno, sobre todo si son niños y jóvenes.

Y ¿los aumentos? Que nadie se lleve a engaño: en cielo profundo no se utilizan grandes aumentos. Todo lo contrario, solemos observar a bajos aumentos. ¡Que nadie compre un telescopio porque tenga muchos aumentos! Si en las especificaciones del telescopio se le da más importancia a los aumentos que a la abertura y a la focal nos suele indicar que el instrumento es de baja calidad, esos que antes comentaba que se ven en grandes superficies y jugueterías.

Si ya disponemos de algún instrumento, ese nos vale, no es necesario que gastemos ni un euro más, ya sean unos prismáticos o un 300 mm. Yo suelo llevar en mi equipo unos prismáticos de 10x50. Os sorprenderá la cantidad de objetos que se pueden ver con ellos. El recorrido por la Vía Láctea en verano es impresionante. Nadie se lo debiera perder. Y es mucho más gratificante que con cualquier telescopio. Un verdadero espectáculo.

Los prismáticos tienen varias ventajas sobre los telescopios. Primero, la imagen no está invertida. Tenemos una visión real y es mucho más sencillo buscar objetos. Segundo, son fácilmente transportables y manejables. Tercero, al tener mucho campo también facilitan la búsqueda. Y cuarto, al observar con los dos ojos tenemos sensación de profundidad y una claridad superior. El cerebro reconstruye mejor las imágenes que se ven con los dos ojos que las que sólo se ven con uno. No los desechéis, son una buena opción. Hay cientos de objetos accesibles para unos buenos prismáticos y con la ventaja añadida de que también se pueden usar de día. Para todos los que empezáis no solamente os recomiendo que los llevéis en vuestras primeras observaciones, sino que creo que es obligatorio pasar por unos prismáticos antes de usar un telescopio.

Los telescopios pequeños aparte de la ventaja que tienen en la portabilidad, nos permiten ver los objetos extensos mucho mejor que los grandes telescopios al tener una focal más corta. Incluso muchos cúmulos abiertos tienden a destacar más sobre el fondo de estrellas y mostrarse como un conjunto único. Los objetos fácilmente visibles con un reflector de 10 ó 15 centímetros son cientos y más de mil los visibles.

Los telescopios medianos y grandes demuestran su poder al mostrarnos objetos más débiles y con más detalles. Los objetos visibles ascienden ya a unos cuantos miles. Lo más probable es que nunca consigamos verlos todos por falta de tiempo. La gran desventaja suele ser la portabilidad. Los equipos grandes y pesados son más propios de observatorios fijos, aunque existen modelos de 30 o más centímetros realmente portables (que no portátiles).

Para empezar, a los que no tengan instrumental propio, yo recomiendo que uséis el material de préstamo que posee la Agrupación Astronómica e intentéis observar por diferentes telescopios que tengan sus socios. Cuando hayáis probado muchos modelos tendréis capacidad para juzgar y elegir.

Monturas

En cuanto a las monturas todos los tipos son válidos. El único requisito indispensable es que sean robustas para que aguanten bien el peso del tubo y demás accesorios y no vibren o se muevan. Si además tienen movimientos lentos y suaves, mejor.

Son más cómodas las que poseen seguimiento (ecuatoriales motorizadas o las computerizadas). Permiten concentrarnos más en la observación ya que no tenemos que re-centrar la imagen cada pocos segundos.

Entre ecuatoriales y altazimutales, yo me quedo con las ecuatoriales siempre que tengan seguimiento. En cambio, es más fácil buscar objetos con las altazimutales (como las dobson) ya que su movimiento es más intuitivo.

Para los principiantes, desaconsejo las monturas ecuatoriales sin seguimiento y las monturas computerizadas. Las primeras son difíciles de ajustar, contrapesar y alinear a la polar para al fin y al cabo, al no tener seguimiento, no darnos más prestaciones que una montura altazimutal y que además son bastante más baratas. Las monturas computerizadas, más conocidas como GOTOs, son fantásticas si lo que queremos es encontrar rápidamente los objetos, pero nos “oculta” el lugar del cielo al que estamos mirando y nos impide que poco a poco conozcamos el firmamento. Lo mismo ocurre, aunque en menor grado, si usamos los círculos graduados de una montura ecuatorial. Aconsejo a aquellos que tengan estas monturas, que dediquen unos minutos a reconocer la zona donde se encuentran los objetos que vamos a observar e incluso que en sus primeras observaciones no usen los sistemas computerizados de localización y aprendan a buscar los objetos.

Un buen trípode es imprescindible para la observación con prismáticos. Como en todo, lo importante es que aguanten bien el peso de los prismáticos, sobre todo los sistemas de anclaje tanto de sujeción como de movimiento. En trípodes baratos o pequeños, estas suelen fallar y, como mal menor, tendremos una observación incómoda al no soportar bien el peso y moverse. Si el problema es acusado, lo más probable es que nuestro instrumento termine en el suelo con considerables daños.

Buscadores

Algo que es muy importante, aunque muchos no lo tengan en cuenta, es un buen buscador. Es incluso imprescindible si nuestro telescopio tiene aberturas medias o grandes, tanto si tenemos un telescopio computerizado como si no. En telescopios pequeños de corta focal puede sustituirse por un buscador sin aumentos. Yo recomiendo tener los dos.
El buscador es el instrumento fundamental para la búsqueda de objetos, como su propio nombre indica. Con él nos guiamos para realizar el denominado “star hopping” que consiste en ir saltando de estrella en estrella hasta llegar al objeto buscado.

No debe tener muchos aumentos para permitirnos tener un gran campo de visión y así, cuantas más estrellas de referencia entren en el campo, mejor podremos guiarnos. Lo ideal es que el campo sea amplio, de uso 5 grados.

Debe tener una abertura acorde con el telescopio. Mi recomendación es que nunca debe ser menor de 50mm y siempre es mejor cuanto mayor sea la abertura ya que veremos estrellas más débiles y, al ver más estrellas, nos podremos guiar mejor. Algunos aficionados incluso instalan pequeños telescopios en los grandes para usarlos como buscadores y guías.

Tampoco conviene que sea demasiado grande ya que nos mostrará muchas más estrellas que las contenidas en nuestras cartas y puede llegar a despistarnos. Existen en el mercado buscadores de 80mm que son ideales para buscar objetos complicados de observar por encontrarse en zonas poco pobladas de estrellas.
El buscador debe tener cruceta. Algunos buscadores de dudosa calidad no la tienen. Sin la cruceta es muy complicado acertar a colocar el objeto en el centro y entonces meterlo en el campo del telescopio principal.

No es necesario que el retículo sea iluminado pero si lo está, debe poder variarse la iluminación hasta niveles muy bajos, para que no deslumbre y no moleste ocultando las estrellas más débiles. Es preferible un retículo sin iluminar a uno iluminado con demasiada luz. Como digo no es imprescindible pero, siempre que cumpla con los requisitos anteriores, es bastante más cómodo tener iluminación.

Un complemento interesante es un buscador sin aumentos. Nos facilita sumamente el primer apuntado del tubo, sobre todo si este es grande. Los hay comerciales tipo Telrad, Quick Finder o de punto rojo y algunos aficionados mañosos se lo han construido con tubos, anillas, leds,… Cuando lo usas te preguntas como has podido vivir si él y si alguna noche se te olvida en casa, lo pasas realmente mal. Para mí, no es un sustituto del buscador, en un complemento de gran utilidad. En telescopios pequeños que vienen equipados con este tipo de buscadores, yo recomiendo instalar además un buscador con aumentos.

Oculares

Todos los observadores tenemos un conjunto de oculares más o menos amplio. Siempre se han de elegir de buena calidad. Aún siendo caros, debemos pensar que son para toda la vida y nos servirán para los telescopios que adquiramos en el futuro. Un equipo que parece pobre puede ser un gran instrumento si se utilizan oculares de buena calidad.

Se suele disponer de al menos tres oculares, cada uno de ellos coincidiendo más o menos con aquel que nos proporcione el aumento normal o equipupilar (D/6) con una focal larga (de 25 a 40 mm), el aumento resolverte (D/2) con una focal media (de 15 a 25 mm) y el aumento resolverte alto (D) con una focal corta (de 5 a 10 mm), donde D es el diámetro de la abertura.

Para todas las longitudes focales son recomendables los oculares de campo amplio y si nuestro portaocular permite oculares de 2 pulgadas, debemos tender hacia estos. Son oculares caros o muy caros pero dan una imagen de calidad superior (siempre que el ocular sea de buena calidad). Permiten visualizar objetos extensos o varios objetos a la vez, lo cual es muy apreciado por los observadores, dada su gran belleza estética.

El relieve del ocular es la distancia a la cual debe situarse el ojo del observador con respecto al ocular para ver la imagen confortablemente. Cuanto mayor es el relieve mas cómoda es la observación. Los oculares de corta longitud focal suelen tener un relieve menor que los de distancia focal mayor y los oculares de mayor campo suelen tener un relieve mayor. El que tengamos que acercar más o menos el ojo al ocular para poder ver la totalidad de la imagen parece no tener mucha importancia hasta que nos damos cuenta de que cuanto más pegado está el ojo al ocular más incómoda es la observación, además de lo que este hecho puede suponer para las personas que llevamos gafas y que no podemos acercarnos tanto debido a los cristales correctores. Si en algún momento nos cuesta enfocar o se nos hace incómoda la visión es porque estamos demasiado cerca o demasiado lejos del ocular.

Otra característica interesante de los oculares es que lleven parasol incorporado. Evita las luces parásitas y/o que veamos por el rabillo del ojo los alrededores que, aunque estemos en un lugar oscuro, siempre hace que disminuya nuestra capacidad de captar luz y nuestra atención. En cambio, pueden ser molestos para los que usamos gafas. Chocarán contra los cristales impidiendo que acerquemos correctamente el ojo al ocular.

Las lentes Barlow no son usuales en la observación de cielo profundo ya que hacen disminuir la luminosidad y los grandes aumentos no son necesarios. Por el contrario, los reductores de focal sí son adecuados para telescopios de larga focal, pero siempre es preferible un ocular de mayor focal que uno de menor mas una reductora.

Un dispositivo interesante es el cabezal binocular que nos permite ver con los dos ojos al mismo tiempo. A algunos observadores no les gusta porque dicen que se pierde luminosidad al tener que dividir la luz para los dos ojos. Es cierto, se pierde luz, pero la imagen construida en el cerebro por dos imágenes, una por cada ojo en vez de una sola, aumenta la ganancia lo que nos da mayor contraste y la sensación de profundidad es única. Por supuesto que la principal virtud de estos cabezales es la visión mucho más cómoda realizada con los dos ojos. La fatiga ocular se reduce notablemente.

En cuanto a los inconvenientes, el primero es económico, necesitamos el doble de oculares y además han de ser idénticos (misma marca, misma serie, misma distancia focal) con lo que supone un gasto considerable. El segundo problema es que en algunos modelos de telescopios no dan foco. Esto suele ocurrir en los newtons y en algunos refractores. En los catadióptricos no suele haber problemas. En casi todas las marcas de cabezales binoculares, se incluye una pequeña barlow para paliar este problema, que suele ser insuficiente en los telescopios newtonianos, y además no suele gustarnos el tener más aumentos.

Filtros Nebulares

Los filtros son una gran ayuda para el observador de cielo profundo pero su aplicación no siempre mejora la imagen resultante e incluso muchas veces la empeora. No existe una regla fija para saber si debemos usarlo o no. No hay más remedio que probar. Existen objetos para los cuales es conveniente e incluso necesario el uso de filtros especiales.

Todos los filtros reducen la cantidad de luz que percibimos si bien al limitar unas longitudes de onda mucho más que otras nos da un mayor contraste. Se pierde entre un 2% y un 10% de luminosidad en las longitudes de onda transmitidas, dependiendo del filtro y del fabricante.

Los filtros de banda ancha, antipolución lumínica o Deep Sky, LPR, SkyGlow, Type 1, Broadband..., filtran las longitudes de onda de los alumbrados públicos (vapores de mercurio y sodio fundamentalmente), mejorando el contraste al oscurecer el fondo. Son totalmente inútiles en lugares oscuros, sin contaminación lumínica o que esta esté producida por otro tipo de alumbrados para los que no están diseñados. Son aplicables a todos los objetos de cielo profundo si bien la mejora no es ni mucho menos espectacular. Se aprecia mejor en fotografía (¡como casi siempre!).

Los Filtros de Banda Estrecha, conocidos como UHC (Ultra High Contrast), Narrowband, Type 2, Ultrablock,… eliminan todo el espectro visible excepto algunas longitudes de onda como las que generan las nebulosas de emisión y las nebulosas planetarias. Solo son válidos para estos objetos.

Los filtros de líneas espectrales, Hidrógeno  (H) y Oxigeno III (OIII), tienen un uso más restringido. El primero, H es demasiado específico y sólo nos servirá para un número muy limitado de nebulosas de emisión. Como la disminución del brillo es muy alta, se recomiendan grandes aberturas. El filtro OIII realza básicamente las nebulosas planetarias, donde el contenido en oxígeno es mucho más elevado que en las nebulosas de emisión.

Para los cúmulos estelares y las galaxias no son recomendables el uso de filtros (excepto el antipolución, siempre que sea necesario).

Una práctica habitual es pasar los filtros por delante del ocular. Si creemos que con un filtro la imagen se mejora, llega el momento de enroscarlo al ocular y mirar con detenimiento. Esta técnica también sirve para encontrar objetos débiles que aparecen y desaparecen de nuestra vista al pasar el filtro.

Cartas Estelares

Para la observación de cielo profundo son necesarias cartas estelares adecuadas para la localización exacta de los objetos.

Las cartas deben ser siempre impresas. Los programas de ordenador son una ayuda magnífica pero no para el campo. La luz que produce la pantalla de un ordenador portátil nos deslumbraría, impidiéndonos la adaptación de la vista a la oscuridad por no hablar de las molestias que originaríamos a los demás observadores que nos puedan acompañar.

Unas cartas muy buenas para empezar son las contenidas en el Atlas Messier y Cúmulo de Virgo de Mariano Alonso publicado por la AAM. Contiene estrellas hasta la magnitud 9. Otras cartas usuales es el Sky Atlas 2000 (mag. 8). Reflejan unos 2500 objetos de cielo profundo. El problema es su gran tamaño, haciéndolas incómodas para su uso en campo. Las cartas de Uranometría 2000 (mag. 9.5) son magnificas, con cartas de 1º de extensión, pero sus 3 volúmenes son difíciles de manejar en campo.

Podemos generar nuestras propias cartas, bien fotocopiando alguna de las anteriores o bien generándolas por ordenador. Para generar cartas se pueden usar muchos programas. Mi favorito es Cartes du Ciel. Es gratuito y contiene gran cantidad de catálogos y estrellas hasta magnitud 15. Si estamos conectados a Internet podemos llega a la magnitud 20. Yo me he generado unas cartas de unos 300 objetos con este programa. Otros programas pueden ser The Sky, SkyMap, Nightsky, Stellarium, Megastar, Red Shift, Starry Night,...

Ropa de abrigo

No debemos descuidar nuestra ropa y calzado. Muchos aficionados no observan en invierno cuando las frías noches no alcanzan temperaturas superiores a los cero grados. Precisamente esas son las mejores noches de todo el año, sin turbulencias, con atmósferas limpias y sin problemas de humedad. Pero hay que ir preparado.

La ropa de esquiar suele dar buen resultado. Están pensadas para el frío y para hacer un deporte en el que el cuerpo genera su propio calor. Delante del telescopio no solemos movernos mucho. Así que habrá que complementarlo con unas cuantas camisetas, un jersey o un foro polar. Es mejor llevar varias capas finas que una muy gruesa, ya que las diferentes capas crean “cámaras” de aire intermedias que también aíslan del frío. De calzado, unas buenas botas de invierno con varios calcetines. Si es necesario, se puede meter los pies en bolsas de plástico antes de ponerse las botas. Esto no aísla del frío pero sí de la humedad. No nos olvidemos de llevar guantes (mejor los mitones), gorro y bufanda o pasamontañas. La garganta, los pies y las manos son los puntos más débiles. Cuídalos.

Muestro cuerpo es sabio y en condiciones de frío, procura mantener caliente nuestros órganos vitales, en el tórax y en nuestra cabeza. Por ello, siempre empezamos a notar el frío por las extremidades, pies y manos. No debemos olvidar ponernos un gorro ya que la cabeza es uno de los principales lugares por los que perdemos calor.

Debemos ser equilibrados. Por muchas capas que llevemos sobre el cuerpo si vamos descalzos pasaremos frío. Tampoco debemos pasarnos. Si empezamos a sudar, la humedad hará que sintamos frío. Lo mejor es llevar capas que podamos ponernos y quitarnos fácilmente.

No salgamos completamente abrigados de casa. Yo suelo llevar poca ropa al principio ya que en el coche puedes poner la calefacción y cuando se está montando el equipo, el movimiento genera algo de calor y hay que procurar no sudar. En cuanto termino de montar, voy poniéndome capas, procurando no llegar a sentir frío antes de ponerme la siguiente.

Las bebidas calientes son de gran ayuda. Una taza de caldo, café, té o chocolate bien calientes es lo mejor. No olvidemos nunca el termo. El alcohol produce una primera sensación de calor reconfortante que pronto se traduce en una mayor sensación de frío. Por este y por otros motivos no es nada recomendable.

Si durante la noche sentís algo de frío, lo mejor es darse un pequeño paseo para desentumecer los músculos. El ligero ejercicio genera calor interno que nos reconfortará. Si sentimos mucho frío y nada nos lo alivia, lo mejor es que recojamos y volvamos a casa. Esto es una afición, no un martirio.

Incluso en verano es necesario algo de abrigo. Nuestro cuerpo está acostumbrado a altas temperaturas y cuando en la noche bajan si estamos parados delante del telescopio podemos sentir frió aunque la temperatura no baje de 20 grados. Un jersey o foro polar y un segundo par de calcetines bastarán.

Otros complementos

En nuestro equipo debe figurar una linterna con luz roja de baja intensidad. Se puede comprar una específica para astronomía o se puede usar una linterna corriente pintando la bombilla con laca roja de bombillas o sustituir la bombilla por un LED rojo de alta luminosidad con una resistencia en serie. El LED tiene la ventaja del bajo consumo haciendo que la pilas duren muchísimas horas. Se han multiplicado en el mercado las linternas con LEDs y ya las hay de luz roja. El problema es que suelen ser demasiado brillantes para la observación ya que deslumbran mucho. Están bien para montar o recoger y no molestar al vecino. Ahora uso una linterna frontal (para la cabeza) que me regaló un compañero. En origen venía con luz blanca y roja. Le hemos sustituido los LEDs blancos por unos rojos de baja intensidad. Ahora tenemos unas linternas que nos permiten leer las cartas cómodamente y sin deslumbrarnos y también ver bien cuando recogemos.

Los dispositivos anti-rocío son indispensables en las noches frías de otoño a primavera sobre todo si disponemos de telescopios refractores o catadióptricos. La condensación en las lentes acabará con nuestra sesión de observación. Realmente todos debiéramos usarlos ya que los buscadores y los oculares también sufren el efecto del rocío. Si se prevé que pueda caer rocío, no esperemos. Coloquemos el dispositivo y conectémoslo. Luego será mucho más difícil eliminar la condensación. Colocar un parasol hecho con el plástico de una carpeta también ayuda a evitar la condensación.

Una mesa y una silla regulable en altura harán nuestro trabajo más cómodo. Nos permitirán realizar observaciones relajadas y tomar notas de forma fácil. Una buena idea es un atril para partituras. Nos permitirá tener las cartas cerca del ocular. El problema es que no suelen aguantar el peso de los libros con lo que tendremos que trabajar con hojas sueltas.


 
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