El Astrónomo Errante

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Discos de encuadre (II) - Práctica de uso

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Continuamos con la segunda entrega del sistema de discos orientadores para el encuadre en astrofotografía con cámara réflex a foco primario en telescopio newtoniano y montura ecuatorial: los “discos de encuadre”.

Antes de nada he de decir que tanto la concepción de este sistema como todas las pruebas realizadas con éxito se refieren a un telescopio reflector Newton sobre montura ecuatorial con cámara reflex acoplada en el enfocador a foco primario, sin ninguna óptica adicional. Ignoro, por tanto, si el sistema es aplicable a algún otro tipo de telescopio y/o configuración.

Caso general básico

Pongamos por ejemplo que queremos realizar unas tomas de la Nebulosa de Orión (M43) con una Canon Eos 40D a foco primario de un telescopio reflector Newton de 1000mm de distancia focal y 200mm de diámetro, sobre montura ecuatorial.

Paso 1

En primer lugar recurrimos al magnífico programa Stellarium y para el lugar, fecha y hora previstos para la sesión localizamos M43, utilizando el zoom del programa hasta conseguir un FOV de 0.982º, que es muy aproximado al que según mi experiencia corresponde a la configuración óptica citada. Con la vista en modo azimutal, la ventana que aparece centrando el campo que nos interesa, es la que muestra la figura nº 6, de cuyo punto central tomamos las coordenadas ecuatoriales para una posterior y más fácil localización con el telescopio.

Como referencia para el posterior encuadre definitivo de la imagen elegimos dos puntos reconocibles del campo y hallamos el ángulo "A" formado por la linea que los une con la vertical azimutal. Para el ejemplo he realizado una captura de la pantalla con Paint y dibujado sobre la imagen.

A continuación se transporta dicho ángulo al disco "Objeto" del sistema de discos. Se puede utilizar la base graduada del sistema como un verdadero transportador de ángulos aproximándolo a la pantalla del PC y visualizando a través del ojal central. Anotamos el ángulo por si durante la manipulación posterior se moviera el disco (35º en sentido horario).Figura 7

Paso 2

Aunque una vez que se consiga una buena familiarización con el sistema se podrá omitir el recurrir físicamente al telescopio, como veremos más adelante, ahora es necesario para explicar y asimilar adecuadamente el proceso.

Apuntamos el telescopio hacia el campo elegido de M 43. Si es una preparación de sesión previa, por ejemplo de día, basta con iniciar el telescopio con la fecha y hora correspondiente a la sesión programada y mediante el “GoTo” apuntar a las coordenadas anotadas del centro del campo seleccionado. Si no hay “GoTo” habrá que apuntar manualmente a la zona próxima de M43. No es necesaria una exactitud total.

Con el telescopio en esa posición hay que hallar el ángulo "B" que forma el eje óptico del conjunto cámara-enfocador con el plano vertical que pasa por el eje longitudinal del tubo (Fig 8)

Aunque es el ángulo que presenta mayor dificultad para medir si se quiere hacer con precisión, con algo de práctica y situándose detrás del tubo en el plano vertical de su eje se puede estimar el mismo con suficiente aproximación. No está de más tener marcado un circulo graduado en los bordes de ambas cabezas del tubo con el cero coincidiendo con la generatriz del tubo que pasa por el centro del enfocador, con lo cual la graduación por la que pase el plano vertical del eje del tubo corresponde a la de dicho ángulo. Para esta graduación pueden ser de ayuda los tornillos laterales del fondo y la boca del tubo. En algunos modelos existe una separación entre ellos de 60º exactamente. Es importante tener bien presente hacia qué lado de la vertical está girado el enfocador.

En el caso del ejemplo el tubo está girado 90º hacia la izquierda (sentido anti-horario), siempre mirando desde detrás en la dirección hacia la que apunta el telescopio, por lo que situamos el disco 2- ”Enfocador” marcando dicho ángulo "B" (Fig 9).

Es muy importante destacar que es fundamental para la validez del resultado que el momemto elegido para hallar el ángulo B coincida exactamente con el de la medida del ángulo A. Es decir que la hora utilizada para la posición del planisferio debe coincidir con la hora utilizada en el GoTo, no importa que sea anterior a la de la sesión, siempre que el campo celeste se encuentre al mismo lado del meridiano. El encuadre obtenido para las coordenadas de referencia no variará en todo el recorrido del campo por el mismo hemisferio mientras se conserven las posiciones calculadas para el enfocador y la cámara (lógicamente salvo errores en el seguimiento). Igualmente es válido para dias sucesivos (cielo profundo) mientras se mantenga el lugar de observación.

Si hubiera que cambiar de hemisferio debido al paso del meridiano, evolucionando la montura convenientemente, obtendriamos un encuadre invertido, es decir D' igual a D+180º, a menos que giremos la cámara (o el tubo en sus anillas) 180º, en cuyo caso el encuadre permanecerá igual.

Paso 3

Se trata ahora de hallar el ángulo formado entre la linea que perpendicularmente a la base de la cámara cruza el eje óptico de la misma proyectándose a través de la protuberancia del flash y/o zapata del flash con el plano formado por los ejes ópticos del telescopio y del conjunto enfocador-cámara. Dicho ángulo "C" (fig. nº 10) lo medimos siempre a partir del lado hacia el que apunta el telescopio. En este caso obtenemos con el círculo graduado 68º hacia la derecha (sentido horario).

La apreciación visual de este ángulo es más simple puesto que podemos imaginar un círculo graduado en la base del enfocador para estimar el ángulo girado. También según el equipamiento de cada telescopio puede ser relativamente fácil marcar una graduación alrededor del enfocador. No será necesario establecer marcas de menos de 10º ó a lo sumo 5º.

Una vez obtenido el valor del ángulo C=68º tenemos que trasladarlo al disco 3 -"Cámara" y queda como vemos en la figura11.

El resultado es D=57º, es decir que con esa configuración óptica el campo giraría en en el fotograma 22º (57º-35º) en sentido horario en relación a la orientación que tenia en la vista azimutal del planisferio, apareciendo como se vé en la figura nº 12.

Hasta aquí nos hemos limitado a conocer previamente cual sería el encuadre que obtendríamos si disparásemos en esa posición, sin tener que recurrir a tomas de prueba para ir efectuando las oportunas correcciones, ni tan siquiera esperar al momento de la sesión para conseguirlo. Pero lógicamente y por lo general lo que pretendemos es elegir y decidir qué encuadre queremos en nuestras fotos antes de realizarlas.

Para ello y volviendo al caso del ejemplo, tendremos que girar el disco 3 hasta conseguir la orientación precisa (ángulo D) de la marca de referencia del disco 1 cuidando de que no giren los discos 1 y 2, para obtener el encuadre que deseamos. Una vez logrado solo tenemos que medir el nuevo ángulo “C” que forma el disco 3-”Cámara” con el disco 2-”Enfocador” y girar la cámara en el enfocador hasta que forme dicho ángulo.

Para realizar la sesión fotográfica solo queda ajustar el enfoque, bien desplazando el telescopio hasta una estrella brillante o bien por el método que cada cual prefiera utilizar y posteriormente apuntar el telescopio hacia las coordenadas elegidas, con la seguridad de que si todo se ha hecho correctamente según lo explicado y el telescopio, con una adecuada puesta en estación, se ha centrado en el punto cuyas coordenadas habíamos anotado, tendremos exactamente el encuadre pretendido sin el engorro de tanteos ni correcciones (en lo que a orientación del encuadre se refiere, claro está).

Como se puede deducir claramente se puede conseguir el mismo resultado cambiando el ángulo B en lugar del C, es decir girando el tubo del telescopio en sus anillas en lugar de la cámara. Ello puede ser conveniente si no se quiere alterar el enfoque fino de la cámara que previamente pudiéramos haber obtenido, para lo cual es sumamente interesante disponer bien de anillas rotatorias o de una anilla de bloqueo del desplazamiento longitudinal del tubo pues de lo contrario corremos el riesgo de perder el necesario equilibrio de pesos.

En resumen, y sin perjuicio de las posibles simplificaciones que veremos más adelante, se puede asegurar que solo con tener el telescopio apuntando al campo que se quiere fotografiar para conocer el ángulo “B”, se puede programar con exactitud el encuadre sin necesidad ni de tomas previas ni siquiera de visualización del campo. Ello quiere decir que, como se ha indicado, toda la sesión se puede preparar incluso de día en cualquier momento previo, no importa cuando, conociendo la hora y el lugar en que se realizará siempre y cuando éste no esté excesivamente distante de aquel en que se llevará a cabo la medición del ángulo “B” para que no afecte sensiblemente al mismo. Y por supuesto disponer de un software como Stellarium capaz de recrearnos el campo objeto de la captura fotográfica para el momento en que se lleve a cabo la medición de B, con el FOV que corresponde a nuestra configuración óptica.


 
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