El Astrónomo Errante

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Resuelto el misterio de las supernovas de tipo Ia

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La muerte de una estrella en una explosión de supernova, puede eclipsar brevemente el brillo de una galaxia entera en una deflagración cósmica que muchos astrónomos pensaban que se producía con cierta simetría. Pero nuevas observaciones sugieren que las supernovas se pueden desequilibrar,  para crear extrañas explosiones.

En función de ángulo en el que los astrónomos ven una supernova, se observa de manera diferente,similar a ver las dos caras de una misma moneda. Este descubrimiento ayuda a resolver un misterio acerca de un determinado tipo de supernovas llamadas de tipo Ia. Se cree que estas explosiones son muy uniformes, por lo que son muy apreciadas por los astrónomos por esta cualidad y sus aplicaciones cosmológicas.

Sin embargo, los observadores encontraron dos subcategorías de estas supernovas que se comportaban de manera diferente en el tiempo. Unas escupían material muy rápidamente mientras que otras lo hacían más lentamente. Ahora parece ser que estas dos subcategorías pertenecen al mismo fenómeno visto desde diferentes ángulos.

Una supernova, dos caras.

Según el nuevo estudio, si la explosión de una supernova es rápida o lenta,depende del ángulo según el cual la observemos. En la imagen podemos ver la simulación de la distribución de la densidad tras la explosión. Según desde qué ángulo se observe, la densidad es diferente.

"Esta diversidad en la apariencia no es más que una consecuencia de la orientación", dijo Keiichi Maeda, investigador principal de este estudio de la Universidad de Tokio en Japón."Esto significa que las dos categorías no pertenecen a dos poblaciones diferentes".

Los investigadores resolvieron el carácter bifronte de estas supernovas mediante la observación de un grupo de ellas años después de que su explosión alcanzara su punto máximo. En este punto, las supernovas habían expulsado gran parte de su material en una nube de desechos translúcida que los telescopios pueden atravesar para llegar a ver el corazón envejecido de la supernova.

Al estudiar la distribución y la velocidad relativa de los escombros, los astrónomos pudieron deducir la dirección original de la explosión.

El hallazgo ayuda también a comprender la complicada mecánica existente en el corazón de estas explosiones estelares. Los modelos que describen las explosiones de supernovas como esféricas deben ser sustituidos por representaciones asimétricas.

Maeda y su equipo dan detalles de sus hallazgos en la edición del 1 de julio de la revista Nature.

Supernovas: candelas estelares.

El hallazgo tiene importantes ramificaciones para los observadores, porque reafirma la utilidad de las supernovas de tipo Ia como indicadoras de distancias cósmica.

"La exigencia de una candela estelar de buen nivel es que se vea básicamente lo mismo en todas las características observadas", dijo Maeda.

Todas las supernovas de tipo Ia brillan con aproximadamente el mismo brillo máximo de unos 10 ^ 36 vatios. Esto es porque todo comienza cuando una pequeña estrella, llamada enana blanca, succiona la masa de una estrella compañera.

Las enanas blancas tienen un límite establecido de masa máxima que pueden acretar antes de que exploten, así que cuando se alcanza este límite, la explosión siempre genera ráfagas hacia afuera de aproximadamente la misma cantidad de energía.

Si una de estas explosiones parece más brillante que otra, debe ser porque está más cerca de nosotros. Así que al medir qué tan brillante es una supernova de tipo Ia, y la comparamos con su conocido brillo real, su brillo intrínseco, los astrónomos pueden calcular a qué distancia está.

Así que la idea de que en realidad no eran de brillo uniforme ponía en tela de juicio muchos cálculos de distancias, algunas de las cuales se utilizaban para medir la tasa de expansión del Universo.

"Incluso una pequeña diferencia en su luminosidad podría poner en peligro la utilidad de las supernovas de tipo Ia como indicadoras de distancias", escribió el astrónomo Daniel Kasen, de la Universidad de California, Berkeley, en el mismo número de Nature. Kasen no estuvo involucrado en la nueva investigación.

Más información en el enlace.


 
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